martes, 14 de septiembre de 2010

Primer encuentro

¡¡Riiiiing!!
Las 07:15, hora de levantarse... Me duché y me lavé la cabeza, me vestí, desayuné tostadas con mantequilla, cogí mis cosas y salí apresurada de mi casa, como todos los días. Siempre que voy al intstituto paso por otro colegio donde tienen E.S.O, bachillerato y módulos, y me sirve para saber si llego tarde al mío, esta vez me había cruzado a muchos alumnos de esa escuela que se dirigian tranquilos a sus clases, así que yo llegaba a mi hora.
Todos, igual que siempre, estaban en los pasillos, hablando con sus amigos mientras esperaban a que el profesor llegase. Ví a David cerrando la puerta de su clase tras dejar entrar a la que daba Matemáticas, esa profesora siempre llegaba puntual, no se le escapaba ningún día, aunque fuese a primera hora. Al ver a mi amigo, me acordé de la tarde anterior y empezé a recorrer los pasillos de la planta de arriba con la mirada, buscando un saludo,pero no quedaba nadie fuera, todos estaban con las asignaturas que les tocaba en esa hora, así que me metí en la clase y al poco tiempo después de sentarme empezé a dar Sociales.

 
A la hora del recreo me reuní con mis amigas y nos sentamos al lado del patio de fútbol. Hablabamos de nuestras cosas cuando de repente miré hacia el otro lado del patio y allí estaba él, allí estaba Felipe, mirándome con una sonrisa confiada y desafiante, una sonrisa que supe al instante que sería difícil de olvidar. Le devolví la mirada y la sonrisa, en ese momento sentí que solo estabámos él y yo.

 
-¿A quién miras? -me preguntó Lucía.
-¿Yo? A nadie... -mentí.

 
Terminaron las clases y antes de que sonara el timbre para poder salir ya estaban todas las clases en el patio esperando. Allí estaba él, que seguía retándome con la mirada a que fuera yo la que le saludara, aunque sabía que tendría que hacerlo él primero. Sonó el timbre y todos salieron en avalancha hacia la puerta de salida, mis amigas incluidas. Felipe y yo nos juntamos en la multitud esperando a que destaponaran la salida.


-Hola -dijo admitiendo su derrota
-Hola
-¿Ves cómo no era tan difícil?
-¿Y tu ves como no te tiene porqué dar corte?
Empezamos a reirnos y luego, consiguiendo salir, se despidió con una sonrisa.


-Y ahora dirás que tampoco te sonreía a ti -dijo Lucía
-Bueno... esque estuve hablando con él ayer por la tarde, pero ya está que solo nos hemos saludado
-¿Con Felipe?, pero si no os conocéis de nada, de vista solo -se extrañó Blanca
-Ya, pero David me dió su messenger y nos caímos bien.


Por sus caras deducí que tampoco les importaba mucho un simple saludo. Volví a mi casa y encendí el ordenador para volver a pasarme horas hablando con él, lo que se estaba convirtiendo en costumbre.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Diciembre

Un día del mes de Diciembre, volví del instituto a las 3 de la tarde, comí y después de ver la serie que estaban echando me fui a mi cuarto y encendí el ordenador. Inicié sesión en el messenger y empezé a hablar con David, un amigo mío que estaba en mi curso pero en la clase de al lado.
Ultimamente hablabamos mucho, nos podíamos llevar más de una hora escribiéndonos. Pero esta vez me estuvo preguntando si me acordaba de un amigo suyo, un chico que el año pasado estaba en mi clase pero repitió y ahora estaba en curso por debajo del mío.

-Sí, si que me acuerdo de él, aunque de vista porque nunca he hablado con él, ¿por qué?
-No por nada en especial...

Se llevó media hora contándome cosas de él, sacándome mi opinión sobre su amigo.

-Oye ¿quieres su messenger?
-Bueno vale... pero ¿para qué?
-Nosé... para que hables con él

Notaba un poco raro su comportamiento de hoy, pero no le di mucha importancia. Agregé al chico, y nada más hacerlo una ventanita apareció " La unica ilgesia q ilumina es la q arde dice: olaaaa!"

-Olaa
-¿Te acuerdas de mí no?
-Claro :)
-Bueno ¿y como te va?
-Muy bien todo, ¿y a ti?

Sin darme cuenta me pasé toda la tarde hablando con él, hablando del instituto, de nuestros amigos, de a dónde ibamos en verano, del plan que nos gusta para una tarde, incluso de los que nos caían bien y los que nos caían mal... Se puede decir que en esa misma tarde nos sinceramos el uno con el otro y desde ese día nos convertimos en amigos. Me parecía un chico bastante simpático y lo que más me importaba, me hacía reír.

-¿Te das cuenta de que nos hemos llevado un año en la misma clase y no nos hemos saludado ni una vez?
-Ya ves...
-Pues a partir de ahora quiero que me saludes cuando me veas
-¿Y porqué no me saludas tu a mí?
-Porque tu estás siempre con tus amigas y me da corte
-Y tu también estás siempre con tus amigos y a mí también me da corte
-Bueno vale... nos saludamos los dos ¿mejor?
-Mejor jaja
-Entonces espero tu saludo mañana en el instituto
-Y yo el tuyo
-Hasta mañana :)

A partir de ese momento no hacía más que mirar el messenger por si se volvía a conectar...

sábado, 11 de septiembre de 2010

Tiana

Lo primero que debéis saber es que soy tímida, así que la mayoría de las veces (no todas) me cuesta mucho empezar a coger confianza con alguien al que no conozco de nada, pero con mis amigos soy diferente. Una de las cosas que siempre mis mejores amigas (Blanca, Lucía y Ruth) y el resto de mis amigos me dicen es que soy demasiado buena, y tal vez sea cierto pero estoy a gusto siéndolo. Casi nunca soy de enfadarme por cualquier cosa, pero cuando algo me molesta de verdad puedo llegar a ser la más difícil de tranquilizar...

Soy chica de sacar 6 y 7, de quedarme sentada viendo la tele después de comer, de leer la saga de Crepúsculo, la de Harry Potter y los libros de Federico Moccia, de llamar a mis amigas cuando me aburro, de llevarme media hora eligiendo ropa, de pisar todos los charcos cuando llueve, de caerme en los momentos menos oportunos, de morderme las uñas en clase, de escribir y dibujar en la última página de los cuadernos, de estar horas delante del ordenador, de tener muchas converses en el armario, de llegar cinco o diez minutos tarde, de escuchar música en el iPod a todas horas, de llorar con las películas románticas, de tomarme los yogures de dos en dos, de quitarle el papel al palo de la piruleta cuando me la he terminado, de bailar por toda la casa cuando estoy sola, de ser una adolescente común.

Me encantan los animales, sería veterinaria de no ser por que casi me desmayo cada vez que veo sangre y agujas... Mis animales favoritos son el gato y el perro, aunque de esos dos no sabría cual elegir, ya que los tengo a los dos como mascotas.

Mi color favorito es el azul, aunque también me gustan el rojo, el rosa, el verde y el naranja.

Y sobre el amor...

Sin ti

Vacío... lo único que podía sentir en ese momento era vacío. La impotencia de no poder volver a atrás y borrar los errores. Todo pasó tan rápido... Aún sigo pensando en si ese día no hubiera existido jamás, en si pasé por alto alguna posibilidad de poder seguir... seguramente me saltaría miles de oportunidades que yo no veía, oportunidades a las que yo no les daba importancia. Lo que no sabía era que podría llegar a arrepentirme tanto de todo aquello. En un mísero segundo, mi vida se dividió en un antes y un despúes, un antes lleno de amor, de felicidad y de cariño, pero por otra parte, el después... lleno de olvido, de tristeza, de soledad, de nostalgia...

No supe apreciar los pequeños detalles, no supe darme cuenta de todo el daño que estaba causando... Poco a poco intentaba reponerme, pero era incapaz de hacerme a la idea de que todo aquello acabó, para siempre, y por mi culpa... No podía evitar sentirme como la peor persona y a la vez la más estúpida.

Nada tenía sentido, se me había escapado de las manos todas mis ilusiones ocultas, la razón por la que salir cada tarde, la razón de pelear con mi madre por la hora de llegada, la razón por la que cada día iba contenta al instituto, la razón que me llenaba de amor, la razón de querer ser mejor persona, la razón de seguir...
No quería creer todo lo que había estropeado, y es más, nunca podría imaginar que los sentimientos que sufrirían las consecuencias serían los míos...

Aún recuerdo ese día como si fuera ayer, pero es mejor empezar por el principio ¿verdad?