jueves, 30 de diciembre de 2010

Sábado

Llegué a las siete en punto y eché un vistazo a la plaza, niños con sus skates, señoras de tiendas con sus hijas, personas mayores hablando tranquilamente en los bancos, mimos rodeados de niños chicos esperando a que alguien le regale una simple moneda, y allí estaba él, apoyado en la pared con los auriculares puestos y las manos en los bolsillos, mirando para todos lados por si yo aparecía. Ese Sábado hacia mucho sol -aunque el mismo frío- y le sentaba muy bien el reflejo del sol en su pelo naranja, sus varias pecas en la cara lo hacían alegre y sus ojos marrones parecían verdes en la claridad.

-Hola
-Ah, hola, no te había visto- dijo con una sonrisa en la cara.
-Bueno aquí tienes los apuntes, viene todo lo que dimos el año pasado, todos los temas
-Vaya... nunca había visto tantos folios de apuntes
-Jaja
-Bueno, ya que estamos aquí, ¿te apetece ir al Starbucks a tomar algo?
-Emm... de acuerdo.

Aunque hiciera 7 grados me pedí mi frapuccino con chocolate, como siempre, y él se pidió otro. Sin darnos cuenta pasaron las horas y nosotros entre risas e historias nos pasamos toda la tarde dando vueltas por las tiendas, por todo el centro comercial, solo mirando la cantidad de regalos que los demás estaban comprando y los adornos de la ciudad que colgaban por Navidad, que cada vez se acercaba más esa fecha. Llegaron las 11 y media de la noche y debía irme a mi casa porque al día siguiente tenía que levantarme temprano a estudiar, pero él insistió en acompañarme hasta mi casa, ya que decía que no tenía nada que hacer.

Piipipi!
-Te ha sonado el móvil
-Ya, es otra vez Marta, lleva atosigándome todo el día, quiere tenerme controlado todo el tiempo y es agobiante, muy agobiante.
-Alomejor solo quiere saber donde estás o salir contigo un rato
-Quiere tenerme todo el tiempo quieto, a su lado, y no entiende que a mi eso no me apetece, pensé que había cambiado, porque por eso lo dejamos la última vez
-Dale tiempo, quizás cambie poco a poco ¿no?
-No lo sé...
-Bueno ya hemos llegado. Muchas gracias por acompañarme de veras
-De nada, si no es molestia

Nos dimos dos besos de despedida y por un momento, estuvimos tan cerca que podía notar como salía el vaho de sus labios para fundirse con el mío, nuestras miradas se sumergían la una en la otra lentamente, el brillo de sus ojos cada vez se acercaba más, y más...

 Pero me quité rápidamente.
-Buenas noches
Él bajó la mirada y se hizo un breve silencio entre los dos.
-Buenas noches
Volvimos a mirarnos, pero esta vez la puerta del  portal se cerró quedando en medio e interrumpiéndonos. Escuché como se alejaba y a cada paso que daba me arrepentía de lo que había hecho, aunque no tenía claro de que, si de pasar esa tarde con él, o de quitarle la cara.

La ex

¿Quién era ella? ¿Y por qué la foto de una chica? No lo entendía, o mejor dicho, no quería entenderlo. Poco era lo que en la foto se podía ver con detalle, pero aún así esa cara me sonaba de algo, la había visto antes en otra parte. Hasta que al instante le di nombre y apellido a esa chica con rasgos tan familiares. Era Marta Ortega, su ex, y eso solo podía significar una cosa...
¡Habían vuelto! Sí, todas mis sospechas se confirmaron al día siguiente en el instituto, estaban tan pegados que no me hubiese extrañado que saliera algo de miel de entre los dos. Todo me parecía tan extraño,... él no me había dicho nada de que iban a volver, ni siquiera me había mencionado su nombre en ningún momento. Sé que no estaba obligado a contarme cada paso que daba, pero pensé que una cosa así me la comentaria.

-Olaa
-Ola :)
-Qué? Como te va con Marta?
-Por el momento bien
-Y como es que habéis vuelto?
-Bueno pues ella me seguía queriendo y lo pensé mejor y decidí darnos otra oportunidad
-Pues espero que esta vez os vaya mejor :)
-Muchas gracias :)

Nosé que me pasó, pero desde entonces Marta me caía mal, no la aguantaba, aunque ella no me había hecho nada... 

A la mañana siguiente -Sábado- mientras desayunaba recibí un sms, era Felipe: "Necesito tu ayuda, el lunes tngo un examn d historia y necesito q me dejes tus apunts del año pasado, qedams a las 7 n la plaza?" .
Y le respondí "Okeey a las 7 estoy alli"
A las 6 y media me vestí, cogí mis apuntes y salí camino de la plaza esuchando música en mi iPod. Mientras, estuve pensando y algo me llamó la atención, Felipe nunca había sido de estudiar, ésta era la segunda vez que repetía -es un año mayor que yo-  así que no sabía porque justo ahora había cambiado el chip, aunque yo no se lo iba a impedir.