martes, 4 de enero de 2011

¿Mi culpa?

Miedo me daba entrar por la puerta principal del instituto. ¿Y si Marta pensara, al igual que Lucía, que yo era la causante de que su relación hubiera terminado? ¿Realmente sería ese el motivo? ¿Cómo se comportaría hoy Felipe? Tantas preguntas y un solo camino para averiguarlas todas. Al entrar no vi rastro de él, así que me metí lo antes posible en mi clase, pero para mi sorpresa, Marta estaba dentro hablando con su amiga íntima y compañera mía. Estaba realmente mal, tenía los ojos rojos de haberse pasado horas llorando, y sus ojeras delataban las noches sin dormir, intentaba esconderse tras su larga melena oscura, pero no funcionaba. Si las miradas matasen, yo ya estaría enterrada bajo tierra, sus ojos de color gris perdieron toda la inocencia en ese mismo instante. Me miró odiosa por mi inesperada intromisión, dolida por perder al chico que realmente quería, impotente y resignada por no poder hacer nada al respecto. ¿Qué había hecho? ¿Había estropeado una relación? ¡Maldita Lucía!, me había llenado la cabeza de pajaritos y desde entonces no podía parar de relacionarlo todo conmigo. "¡Deja de pensar tonterías! Son  imaginaciones tuyas, nada más, Marta está afectada y es normal, pero yo no tengo la culpa, no he hecho nada", intenté convencerme a mí misma. Al entrar el profesor salió por la puerta y con ella su mirada asesina. Tras tres horas interminables (entre ellas un examen) me dirigí a la puerta para salir al recreo pero justo antes de poner un pie fuera la profesora me llamó, me pidió que llevara el parte de clase a la sala de profesores porque ella se tenía que ir a una reunión. En realidad me vino bien, podría librarme al menos algo de tiempo del recreo, no quería cruzarme con él. Llegué lo más lenta que pude a la sala de profesores y dejé el parte en la mesa y cuando me di la vuelta...

-Hola
No me lo podía creer, allí estaba apoyado en la puerta, con su gran sonrisa perfecta en la cara, la maleta colgando de un asa, la camisa saliendo por los pantalones del uniforme, la corbata recién anudada y un papel en la mano.
-No puede ser...
-¿Qué dices?
-¿Qué? No, nada... ¿Qué haces aquí?
-Vengo a dejar el justificante del médico
-Ah, ¿acabas de llegar?
-Sí
-¿Y porqué has venido? yo me hubiese quedado ya fuera
-Nosé... quería venir
-Bueno pues yo me voy al recreo -me acerqué a la puerta pero me cogió del brazo.
-Espera, quería decirte algo
-Dime -en ese momento deseaba con todas mis fuerzas que alguien nos interrumpiera
-Quería... darte las gracias por pasar el otro día conmigo, aunque tuvieras que estudiar. Me lo pasé muy bien
-Yo también me lo pasé muy bien
-Y ya que se están acabando las clases, podríamos quedar otro día para tomar otro frapuccino ¿qué te parece?
-Oh... pues... por mi bien... bueno me voy que mis amigas me estarán esperando, adiós.

Me fui antes de que le diera tiempo a responder. Nosé porque lo estaba esquivando, yo no había hecho nada malo, pero no podía parar de sentirme mal.

lunes, 3 de enero de 2011

Tarde de invierno

Domingo, un día de invierno de lo más típico. El cielo se escondía tras las nubes, la lluvia inundaba las calles, los cristales se empañaban y el calor del aire acondicionado conseguía apagar el frío en las casas. Eran las 8 de la tarde, yo ya había terminado de estudiar y después de una ducha caliente me senté en el salón, con un vaso casi ardiendo de leche con Nesquik, a ver la película que estaban echando, Posdata: Te quiero, una de mis preferidas. Esa tarde no me conecté al ordenador, y si os preguntáis por qué, ni yo misma lo sabía...  no sabría qué decirle a Felipe después de lo que sucedió la noche anterior. A mitad de la película sonó el teléfono, era Lucía, hacia mucho que no hablaba con ella.

-¿Si?
-Hola, soy Lucía
-¡Hola!, ¿Cómo estás?
-Pues yo muy bien, pero ¿y tú? que hace mucho que andas perdida en tus cosas
-Genial
-Oye ¿Seguro que ultimamente no te pasa nada? Sabes de sobra que puedes confiar en mí
-No te preocupes, todo está bien 
-Bueno...

No sé cómo lo hacía, pero Lucía siempre se entera de todo lo que pasa a su alrededor, y me contó todos los cotilleos que le habían contado. Tenía razón, ultimamente andaba algo perdida, no habría sospechado ni la mitad de cosas que me estaba diciendo. Pero entre tantos chismes, salió uno inesperado.

-Ah, y estoy totalmente sorprendida de la rapidez en que la gente rompe con sus parejas, Felipe y Marta ya han cortado, ¿te lo puedes creer? Y no hace ni 3 días que llevan juntos.
-¡¿Qué?!-Lucía estaba en la misma clase de Marta, así que era probable que se lo hubiera contado ella misma.
-Oye ya está bien, ¿vale? no hay que ser muy lista para darse cuenta de que te traes algo entre manos con Felipe, y parece mentira que no confies en mí para contarmelo.
-No es que no confíe en tí Lucía, pero esque no hay nada que contar
-¿Ah no? ¿Y porqué no empiezas por ese nada?
Después de contarselo todo, pareció algo sorprendida
-Alucinante, ¡¡intentó besarte!!
-No, claro que no... Solo...
-¿Solo qué? Porfavor si está clarísimo, tú le gustas. Y hasta es muy posible que haya dejado a Marta por ti
-Oh vamos no digas tonterías
-Si si... tonterías, pero ya te darás cuenta.
-Pero si solo somos amigos, nos reímos y nos lo pasamos bien, ya está.
-Diana -en realidad mi nombre es Diana, pero una vez se confundieron escribiendo mi nombre en una lista y a veces me llaman Tiana-, lleváis hablando a todas horas desde que empezó el curso, hasta os habéis distanciado de vuestros amigos para centraros en vosotros dos únicamente. ¿De verdad piensas que lo vuestro es solo amistad?

Lo que me dijo Lucía me dejó en vela toda la noche, no sabía qué pensar, estaba confundida. De lo único que estaba segura, era de que estaba teniendo una relación tan estrecha con Felipe, de la que no sería tan facil salir.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Sábado

Llegué a las siete en punto y eché un vistazo a la plaza, niños con sus skates, señoras de tiendas con sus hijas, personas mayores hablando tranquilamente en los bancos, mimos rodeados de niños chicos esperando a que alguien le regale una simple moneda, y allí estaba él, apoyado en la pared con los auriculares puestos y las manos en los bolsillos, mirando para todos lados por si yo aparecía. Ese Sábado hacia mucho sol -aunque el mismo frío- y le sentaba muy bien el reflejo del sol en su pelo naranja, sus varias pecas en la cara lo hacían alegre y sus ojos marrones parecían verdes en la claridad.

-Hola
-Ah, hola, no te había visto- dijo con una sonrisa en la cara.
-Bueno aquí tienes los apuntes, viene todo lo que dimos el año pasado, todos los temas
-Vaya... nunca había visto tantos folios de apuntes
-Jaja
-Bueno, ya que estamos aquí, ¿te apetece ir al Starbucks a tomar algo?
-Emm... de acuerdo.

Aunque hiciera 7 grados me pedí mi frapuccino con chocolate, como siempre, y él se pidió otro. Sin darnos cuenta pasaron las horas y nosotros entre risas e historias nos pasamos toda la tarde dando vueltas por las tiendas, por todo el centro comercial, solo mirando la cantidad de regalos que los demás estaban comprando y los adornos de la ciudad que colgaban por Navidad, que cada vez se acercaba más esa fecha. Llegaron las 11 y media de la noche y debía irme a mi casa porque al día siguiente tenía que levantarme temprano a estudiar, pero él insistió en acompañarme hasta mi casa, ya que decía que no tenía nada que hacer.

Piipipi!
-Te ha sonado el móvil
-Ya, es otra vez Marta, lleva atosigándome todo el día, quiere tenerme controlado todo el tiempo y es agobiante, muy agobiante.
-Alomejor solo quiere saber donde estás o salir contigo un rato
-Quiere tenerme todo el tiempo quieto, a su lado, y no entiende que a mi eso no me apetece, pensé que había cambiado, porque por eso lo dejamos la última vez
-Dale tiempo, quizás cambie poco a poco ¿no?
-No lo sé...
-Bueno ya hemos llegado. Muchas gracias por acompañarme de veras
-De nada, si no es molestia

Nos dimos dos besos de despedida y por un momento, estuvimos tan cerca que podía notar como salía el vaho de sus labios para fundirse con el mío, nuestras miradas se sumergían la una en la otra lentamente, el brillo de sus ojos cada vez se acercaba más, y más...

 Pero me quité rápidamente.
-Buenas noches
Él bajó la mirada y se hizo un breve silencio entre los dos.
-Buenas noches
Volvimos a mirarnos, pero esta vez la puerta del  portal se cerró quedando en medio e interrumpiéndonos. Escuché como se alejaba y a cada paso que daba me arrepentía de lo que había hecho, aunque no tenía claro de que, si de pasar esa tarde con él, o de quitarle la cara.

La ex

¿Quién era ella? ¿Y por qué la foto de una chica? No lo entendía, o mejor dicho, no quería entenderlo. Poco era lo que en la foto se podía ver con detalle, pero aún así esa cara me sonaba de algo, la había visto antes en otra parte. Hasta que al instante le di nombre y apellido a esa chica con rasgos tan familiares. Era Marta Ortega, su ex, y eso solo podía significar una cosa...
¡Habían vuelto! Sí, todas mis sospechas se confirmaron al día siguiente en el instituto, estaban tan pegados que no me hubiese extrañado que saliera algo de miel de entre los dos. Todo me parecía tan extraño,... él no me había dicho nada de que iban a volver, ni siquiera me había mencionado su nombre en ningún momento. Sé que no estaba obligado a contarme cada paso que daba, pero pensé que una cosa así me la comentaria.

-Olaa
-Ola :)
-Qué? Como te va con Marta?
-Por el momento bien
-Y como es que habéis vuelto?
-Bueno pues ella me seguía queriendo y lo pensé mejor y decidí darnos otra oportunidad
-Pues espero que esta vez os vaya mejor :)
-Muchas gracias :)

Nosé que me pasó, pero desde entonces Marta me caía mal, no la aguantaba, aunque ella no me había hecho nada... 

A la mañana siguiente -Sábado- mientras desayunaba recibí un sms, era Felipe: "Necesito tu ayuda, el lunes tngo un examn d historia y necesito q me dejes tus apunts del año pasado, qedams a las 7 n la plaza?" .
Y le respondí "Okeey a las 7 estoy alli"
A las 6 y media me vestí, cogí mis apuntes y salí camino de la plaza esuchando música en mi iPod. Mientras, estuve pensando y algo me llamó la atención, Felipe nunca había sido de estudiar, ésta era la segunda vez que repetía -es un año mayor que yo-  así que no sabía porque justo ahora había cambiado el chip, aunque yo no se lo iba a impedir.

lunes, 25 de octubre de 2010

La foto

Pasaron los días, las semanas... y yo seguía quedandome despierta hasta las tantas de la madrugada para hablar con él. Habíamos c o n e c t a d o desde el principio, y eso se notaba en las conversaciones, en nuestras muchas conversaciones. Todo lo demás seguía en absoluta normalidad, aunque en mi vida, algo estaba cambiando.


Las 11, quedaba media hora para el recreo, la hora de matemáticas se me estaba haciendo interminable. Menos mal que Fran (un amigo de David y Felipe) siempre me entretiene en el momento justo. Nos llevamos la media hora pasándonos notitas, con bromas, dibujos graciosos, comentarios sobre la de Matemáticas... hasta que me puso algo que no tenía que ver ni con nuestro aburrimiento, ni con la camiseta manchada de la profesora.
"Oye, es mejor que no cuentes esto, que yo me sé de uno que se pondrá celoso jajaja". ¿A qué venía eso? ¿Celoso? Fran siempre está bromeando, pero...¿y si hablaba en serio? ... y si... ¿...felipe? No! no podía ser, seguro que sería otra de sus gracias... tenía que serlo.
Antes de que me diese a tiempo de coger el bolígrafo para responder, todos se habían levantado con sus bocadillos para salir al recreo.  Salí dispuesta a perdile alguna explicación a Fran, pero lo pensé mejor y decidí dejarlo pasar como una simple broma. Me dirigí al servicio donde seguramente estarían mis amigas como cada día después del recreo, y de paso eché un vistazo al patio, Felipe había faltado y en parte, me alegré, porque verlo solo conseguiría que mi cabeza diera más vueltas de las que ya estaba dando.


No me pude conectar en toda la tarde por problemas de internet, siempre tan oportunos, aunque a las diez de la noche pareció arreglarse. Él no estaba conectado, así que me puse a cenar y me quedé sentada en el salón hasta que terminara mi serie favorita, El Internado. Ese día terminó más tarde de lo habitual, por lo que era la única de mi casa que estaba despierta, y eso me daba la ventaja de poderme quedar en el ordenador sin nadie por detrás leyendo tus conversaciones que te obligue a apagarlo.
Me fui a mi cuarto y desde la puerta vi la lucecita naranja del messenger, alguien me había hablado, era Felipe. "Por favor que no se haya desconectado, por favor que esté todavía, porfavor que... SIIII!" Tenía el icono en verde, me podía quedar hablando con él un rato antes de acostarme. Ese rato se convirtió en una hora, y esa hora en una hora y media...

- Oye y como que no te han hecho apagar ya el ordenador? Son las dos de la madrugada
- Esque están todos acostados :) pero que si quieres me desconecto ya eeh? ¬¬
- Jajaja no te piques anda :) si esta hora es perfecta, porque la gente está durmiendo que si no, yo saldría ahora a la calle jaja
- Ya... yo también saldría a esta hora sin ningún problema jajajaja
- Pues venga, te espero dentro de 10 minutos en el parque?
- 10 minutos? eso es mucho, mejor en 5, si solo me pongo las zapatillas y salgo en pijama a la calle jajaja
- Jajajajaja
- Bueno me voy ya a la cama que sino mañana...
- Ah pero no vamos a quedar? ¬¬
- Jaja Ya enserio, hablabamos mañana vale? :)
- Bueeeno vale :), pero que sepas que me debes una madrugada en el parque
- Jaja como quieras
- Buenas noches :)
- Hasta mañana :)

Si no fuera por que al día siguiente tenía instituto, me hubiera quedado h o r a s hablando con él. Estaba apunto de desconectarme cuando ví algo raro... Su foto... no era la de siempre... era... ¿una chica? Pero... ¿quién?

martes, 14 de septiembre de 2010

Primer encuentro

¡¡Riiiiing!!
Las 07:15, hora de levantarse... Me duché y me lavé la cabeza, me vestí, desayuné tostadas con mantequilla, cogí mis cosas y salí apresurada de mi casa, como todos los días. Siempre que voy al intstituto paso por otro colegio donde tienen E.S.O, bachillerato y módulos, y me sirve para saber si llego tarde al mío, esta vez me había cruzado a muchos alumnos de esa escuela que se dirigian tranquilos a sus clases, así que yo llegaba a mi hora.
Todos, igual que siempre, estaban en los pasillos, hablando con sus amigos mientras esperaban a que el profesor llegase. Ví a David cerrando la puerta de su clase tras dejar entrar a la que daba Matemáticas, esa profesora siempre llegaba puntual, no se le escapaba ningún día, aunque fuese a primera hora. Al ver a mi amigo, me acordé de la tarde anterior y empezé a recorrer los pasillos de la planta de arriba con la mirada, buscando un saludo,pero no quedaba nadie fuera, todos estaban con las asignaturas que les tocaba en esa hora, así que me metí en la clase y al poco tiempo después de sentarme empezé a dar Sociales.

 
A la hora del recreo me reuní con mis amigas y nos sentamos al lado del patio de fútbol. Hablabamos de nuestras cosas cuando de repente miré hacia el otro lado del patio y allí estaba él, allí estaba Felipe, mirándome con una sonrisa confiada y desafiante, una sonrisa que supe al instante que sería difícil de olvidar. Le devolví la mirada y la sonrisa, en ese momento sentí que solo estabámos él y yo.

 
-¿A quién miras? -me preguntó Lucía.
-¿Yo? A nadie... -mentí.

 
Terminaron las clases y antes de que sonara el timbre para poder salir ya estaban todas las clases en el patio esperando. Allí estaba él, que seguía retándome con la mirada a que fuera yo la que le saludara, aunque sabía que tendría que hacerlo él primero. Sonó el timbre y todos salieron en avalancha hacia la puerta de salida, mis amigas incluidas. Felipe y yo nos juntamos en la multitud esperando a que destaponaran la salida.


-Hola -dijo admitiendo su derrota
-Hola
-¿Ves cómo no era tan difícil?
-¿Y tu ves como no te tiene porqué dar corte?
Empezamos a reirnos y luego, consiguiendo salir, se despidió con una sonrisa.


-Y ahora dirás que tampoco te sonreía a ti -dijo Lucía
-Bueno... esque estuve hablando con él ayer por la tarde, pero ya está que solo nos hemos saludado
-¿Con Felipe?, pero si no os conocéis de nada, de vista solo -se extrañó Blanca
-Ya, pero David me dió su messenger y nos caímos bien.


Por sus caras deducí que tampoco les importaba mucho un simple saludo. Volví a mi casa y encendí el ordenador para volver a pasarme horas hablando con él, lo que se estaba convirtiendo en costumbre.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Diciembre

Un día del mes de Diciembre, volví del instituto a las 3 de la tarde, comí y después de ver la serie que estaban echando me fui a mi cuarto y encendí el ordenador. Inicié sesión en el messenger y empezé a hablar con David, un amigo mío que estaba en mi curso pero en la clase de al lado.
Ultimamente hablabamos mucho, nos podíamos llevar más de una hora escribiéndonos. Pero esta vez me estuvo preguntando si me acordaba de un amigo suyo, un chico que el año pasado estaba en mi clase pero repitió y ahora estaba en curso por debajo del mío.

-Sí, si que me acuerdo de él, aunque de vista porque nunca he hablado con él, ¿por qué?
-No por nada en especial...

Se llevó media hora contándome cosas de él, sacándome mi opinión sobre su amigo.

-Oye ¿quieres su messenger?
-Bueno vale... pero ¿para qué?
-Nosé... para que hables con él

Notaba un poco raro su comportamiento de hoy, pero no le di mucha importancia. Agregé al chico, y nada más hacerlo una ventanita apareció " La unica ilgesia q ilumina es la q arde dice: olaaaa!"

-Olaa
-¿Te acuerdas de mí no?
-Claro :)
-Bueno ¿y como te va?
-Muy bien todo, ¿y a ti?

Sin darme cuenta me pasé toda la tarde hablando con él, hablando del instituto, de nuestros amigos, de a dónde ibamos en verano, del plan que nos gusta para una tarde, incluso de los que nos caían bien y los que nos caían mal... Se puede decir que en esa misma tarde nos sinceramos el uno con el otro y desde ese día nos convertimos en amigos. Me parecía un chico bastante simpático y lo que más me importaba, me hacía reír.

-¿Te das cuenta de que nos hemos llevado un año en la misma clase y no nos hemos saludado ni una vez?
-Ya ves...
-Pues a partir de ahora quiero que me saludes cuando me veas
-¿Y porqué no me saludas tu a mí?
-Porque tu estás siempre con tus amigas y me da corte
-Y tu también estás siempre con tus amigos y a mí también me da corte
-Bueno vale... nos saludamos los dos ¿mejor?
-Mejor jaja
-Entonces espero tu saludo mañana en el instituto
-Y yo el tuyo
-Hasta mañana :)

A partir de ese momento no hacía más que mirar el messenger por si se volvía a conectar...